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domingo, 12 de julio de 2015

Hasta nunca Iker


Iker Casillas se ha despedido hoy del Real Madrid. Lo ha hecho a través de una rueda de prensa, en la que ha leído un comunicado y no ha aceptado preguntas de ningún tipo. Se ha ido entre lágrimas, con la tristeza que supone abandonar la que ha sido su casa durante 25 años, una tristeza que no ha demostrado en sus últimos días como madridista.

Hoy se cierra una etapa de la historia de este grandioso club. Algunos dirán (y no sin razón) que esta es una de las mejores etapas de la historia reciente del Real Madrid, por lo que ha supuesto Iker Casillas para este equipo, pero para mí es una etapa más que se hacía necesario cerrar cuanto antes. Casillas ha sido el mejor portero que ha tenido el Madrid, pero al mismo tiempo, por desgracia para nosotros los madridistas, ha llegado a ser uno de los peores capitanes que ha tenido el equipo. Desde que cogió el brazalete en 2010, tras la marcha de Raúl, se ha hecho evidente en muchas ocasiones su incomodidad por ejercer tal responsabilidad y que la ejercía casi por obligación, por esa regla no escrita en el vestuario de que debía ser capitán el jugador con más años en la plantilla. De hecho, son contadas las ocasiones en las que ha ejercido como capitán del equipo. No recuerdo ni una sola vez en la que haya salido a defender a sus compañeros o al propio club de los ataques de los rivales. En cambio, lo que hacía era esconderse y aguantar los golpes, retrocediendo mientras el enemigo avanzaba y se hacía más fuerte, porque para él ha sido siempre más importante el buen ambiente en la selección que la imagen pública que se pudiera generar de sus compañeros.

Pero, centrándonos en el plano meramente deportivo, Casillas llevaba ya dos años mostrando un nivel de forma que ni por asomo se parecía al que había demostrado anteriormente, y ni tan siquiera al que debía demostrar un portero del Real Madrid: pocos reflejos, retraso en las salidas y en las estiradas, errores en el despeje...Es verdad eso que dicen de que los años no pasan en balde, pero cuando el rendimiento ya no es el mismo de antes, se debe trabajar para volver a recuperar el nivel habitual, y eso era precisamente lo que no hacía Casillas, que se tomaba los entrenamientos como si estuviera de pachanga con los colegas. Se ha tomado la decisión correcta dejándolo salir, porque de esa manera se quita un gran problema de encima a Rafa Benítez. Lo normal es que ahora llegue en su lugar un portero más joven, con muchas ganas de agradar y de hacerlo bien, y sería antinatural mantener a Casillas en la portería cuando realmente no tiene nivel para ello. Pero es que por otro lado, no era bueno relegar a Casillas al banquillo, porque entonces estaríamos reavivando la polémica sobre su titularidad.
 
Iker Casillas ha sido, como ya he dicho antes, el mejor portero que ha tenido el Real Madrid y el mejor portero del mundo con diferencia, pero se va a Portugal, al Oporto, muy lejos de ese primer puesto. También ha sido, en su época de bonanza futbolística, un abanderado de la humildad y el compañerismo, pero en las últimas temporadas, las que ha pasado en el infierno tras ser desahuciado del cielo por culpa de sus propios actos (y no de terceros como nos quieren vender), parecía dejarse esas cualidades en casa. Casillas ha dado mucho al Madrid con sus paradas, pero el Madrid también se lo ha dado todo como jugador y como persona, y en sus últimas horas como madridista no ha sabido estar a la altura y corresponder al club, al cual no ha querido perdonar ni un euro, mientras otros (a los cuales no voy a nombrar aunque bien podría hacerlo) se fueron sin exigir nada de lo que se le debía y quedaron como auténticos señores. Pero no pasa nada, porque el tiempo termina poniendo a cada uno en su sitio.

Adiós Iker. Hasta nunca.

miércoles, 7 de enero de 2015

Radiografía de un equipo tocado y hundido


Normalmente, cuando el mar está tranquilo, cuando parece una balsa de aceite, puedes coger tu barco y navegar sin problemas porque no hay riesgo alguno, no hay nada que pueda perturbar tu travesía. El problema viene cuando el viento comienza a soplar y remueve el mar de tal forma que se inicia un gran oleaje, y si a ello le sumamos una tormenta con todos sus ingredientes (lluvia, truenos y relámpagos), el resultado puede ser un barco encallado y a la deriva. Este barco es el F.C. Barcelona, lo que ocurre en este caso es que han sido ellos mismos los detonantes de esa tormenta que les ha llevado a darse de bruces contra las rocas.
Sí amigos, las aguas no corren tranquilas en Can Barça. Desde que el anterior presidente, el señor Sandro Rosell, viajara a Brasil y volviera con los bolsillos llenos y con un fichaje, el de Neymar, lleno de incógnitas, bajo el brazo, el club va ahora mismo cuesta abajo y sin frenos. Lo último ha sido la sanción de la FIFA, que le impide hacer fichajes hasta el año 2016, y que ha provocado el despido fulminante del director deportivo Andoni Zubizarreta, el fichaje infiltrado de Florentino Pérez, tras sus palabras al ser cuestionado sobre el tema después del partido contra la Real Sociedad; un director deportivo que, por otro lado, ha demostrado ser un completo inepto durante su estancia en el club, con decisiones nada inteligentes que han perjudicado más que beneficiado a su equipo, ya que han dado como resultado un proyecto deportivo totalmente desastroso, sin guion, sin futuro, con jugadores innecesarios en unas posiciones y jugadores que no dan el nivel en posiciones que realmente se necesitan cubrir  (“Zubi, ¿quién es Douglas? ¿De qué juega? ¿Delantero, portero?”).
Y no hablemos ya de los entrenadores. Desde que Pep Guardiola vio que el barco empezaba a hundirse y decidió tirarse al agua para que fueran otros los que se comieran los marrones, hemos podido disfrutar del “Tata” Martino, que bastante hizo el pobre para ser la primera vez que salía de Argentina (no quería tocar nada de lo que había antes de su llegada por si acaso rompía algo), y ahora podemos deleitarnos con la presencia en el banquillo del Camp Nou del gran Luis Enrique, una copia barata de Guardiola que ya en su etapa en la Roma salió escaldado por querer hacerse el chulo y cargarse a una institución en ese club como es Francesco Totti, y que ha llegado al Barcelona para intentar sacar adelante un proyecto que baila al son del pequeño dictador culé, véase Leo Messi. Ahora le toca hacerse cargo de un vestuario en donde no se hace nada si no es con el consentimiento del argentino.
Porque no lo neguemos, Messi se ha convertido en el amo y señor del vestuario culé, llegando a mandar incluso más que el propio entrenador. El argentino ha sido desde siempre el niño mimado del Barcelona. Cuando cogía un berrinche, ahí estaba enseguida el club para darle la piruleta en forma de subida de sueldo para que dejase de llorar, o de venta de jugadores que ya no quería tener a su lado (Ibrahimovic, Villa, Bojan, Tello…), lo que le ha ido dando cada vez más poder dentro del equipo y entre sus propios compañeros.
Lo que he comentado en este artículo es sólo una pequeña parte de todo lo que está ocurriendo en el seno del club blaugrana. Actualmente podemos observar a un equipo que nunca ha sido grande, pero que ahora lo es menos aún por culpa de la corrupción y la nula idea deportiva de sus dirigentes. Y si a eso le unimos una plantilla apática, sin "ganas" de ganar, con un entrenador que no sabe imponerse entre sus jugadores, y unos jugadores (en este caso uno) que se creen dioses, obtenemos un equipo tocado y hundido. Y mientras el presidente Bartomeu se siga enrocando y se niegue a soltar la poltrona para dejar paso a una directiva más sana, los problemas del Barça continuarán, y el regocijo en el Bernabéu también.  
 

viernes, 14 de marzo de 2014

El Madrid se coloca en la pole

Hola a todos. Hace tiempo que no escribo en este blog por falta de tiempo y me gustaría volver haciendo un pequeño análisis de la situación actual de mi equipo, el Real Madrid.

La victoria del pasado domingo ante el Levante por 3-0 confirmó el buen estado de forma por el que está pasando el Madrid en este tramo de la temporada, un estado de forma que pone al equipo en la primera línea de la parrilla de salida para luchar por todo en esta campaña. Vimos a un Madrid serio, correcto, cómodo sobre el campo y metido en el partido desde el inicio hasta el final. Las dudas de principio de temporada (y de no tan principio) parecen haber quedado disipadas con los últimos resultados.

Terminamos el 2013 en una situación complicada, terceros en liga a cinco puntos de Barça y Atlético de Madrid y con serias dudas acerca del juego del equipo, por momentos ramplón, y con una evidente falta de actitud en los jugadores, al tiempo que algunos de ellos mostraban un estado de forma muy por debajo de lo que se les exige a unos jugadores de su talla. Sin embargo, el año nuevo pareció sentar bien al equipo, porque hasta la fecha todavía no conocen la derrota, han conseguido mantener la portería a cero en muchos de los partidos (algo impensable cuando empezó la temporada), el juego ha ido mejorando partido tras partido, los jugadores parecen haber recuperado las ganas de jugar al fútbol, y aquellos con un estado de forma bajo van recuperando a marchas forzadas su mejor nivel, como es el caso de Sergio Ramos o Pepe, que ya van pareciéndose a los centrales que siempre han sido.

Paralelamente a la progresión de nuestro equipo nos encontramos con la caída libre que está experimentando nuestro rival más importante en la lucha por el título de liga, el Barça. El eterno rival atraviesa en estos momentos una crisis institucional muy grave a raíz del caso Neymar que ha provocado la salida del presidente Sandro Rosell y que aún está trayendo cola. Y en el plano deportivo la situación no es mucho mejor, con un entrenador, el “Tata” Martino que parece no haberse enterado muy bien todavía de cómo funcionan las ligas europeas, y unos jugadores que adolecen de lo que precisamente se le achacaba al Madrid hasta hace no mucho: falta de actitud sobre el césped. Sólo hay que observar que la distancia de cinco puntos positiva sobre el Madrid en Navidad se ha convertido en una distancia de cuatro puntos negativa en apenas dos meses, un dato que habla a las claras de cómo ha ido evolucionando la trayectoria de uno y otro equipo.

Por otro lado, y aunque actualmente van segundos en la tabla liguera, no voy a comentar nada acerca del Atlético de Madrid como rival, y es que nunca he considerado a este equipo como un auténtico rival de cara a la liga. Nos ganaron el partido del Bernabéu, pero fue en un momento muy distinto al que nos encontramos ahora. Como habréis podido comprobar, después las cosas han cambiado. Las semifinales de Copa lo corroboraron y el empate en la segunda vuelta de la liga en el Calderón sólo fue un pequeño espejismo. Es un equipo que basa su estilo de juego, básicamente, en la presión y en los “palos”, y esta forma de jugar necesita de una plantilla de mucho nivel que te permita mantener esa intensidad a lo largo de toda la temporada, un nivel que, desde mi humilde punto de vista, la plantilla del Atleti no tiene.

En resumen, las dudas que generaba el equipo debidas al nivel de juego y a los experimentos del míster Ancelotti al inicio de la campaña han quedado atrás y ahora nos encontramos a un Real Madrid en un gran estado de forma y que afronta los partidos con la intensidad que requieren. Lo demuestra, por ejemplo, el 1-6 al Schalke 04 en la ida de los octavos de final de Champions, donde el equipo jugó uno de los mejores partidos de la temporada sino el mejor. A día de hoy somos favoritos en detrimento del Barcelona para ganar la Copa del Rey y uno de los principales aspirantes a alzarnos con la Champions League, junto al Bayern de Munich, la que sería la tan ansiada Décima. Creo que podemos soñar con conseguir el triplete, porque soñar siempre es gratis, aunque en nuestro caso es más fácil hacerlo. Pero, de todas formas, debemos ser prudentes y esperar, porque aún quedan muchos partidos para el final de la temporada y, como dice el refrán, hasta el rabo todo es toro.